jueves, 10 de abril de 2014

Sobre la personería jurídica de Ammar




PUBLICADO EN http://comercioyjusticia.info/blog/opinion/sobre-la-personeria-juridica-de-ammar/

Inecip, como fundación sin fines de lucro e Instituto de Estudios, considera de vital importancia visibilizar la lucha y las opiniones de organizaciones que, como Ammar, se encuentran pugnando por el reconocimiento de derechos garantidos en la Constitución Nacional. Desde este espacio queremos difundir un comunicado que no sólo compete a Ammar sino también a todos aquellos que creemos en las transformaciones colectivas de la sociedad.

Por RRTS* - Exclusivo para Comercio y Justicia


 Desde hace unos meses, en la Provincia se está debatiendo la personería jurídica de Ammar. Frente al rechazo a ese derecho, esta organización, junto a la Clínica Jurídica de Interés Público, interpusieron un amparo que fue resuelto de forma positiva en primera instancia, ordenándose que se reconozca la personería jurídica de la organización. Sin embargo, el Gobierno provincial apeló la resolución en un intento de dilatar un reconocimiento formal que creemos inevitable. Decimos formal, porque el accionar de Ammar preexiste y subsiste a decisiones como ésta, a pesar de que se insista en negar y trabar la lucha por el reconocimiento de las personas como sujetos de derechos, lo que incide de forma negativa en la vida diaria de las trabajadoras sexuales. Frente a esta situación, como Red por el Reconocimiento del Trabajo Sexual (RRTS) queremos señalar algunos aspectos que se juegan al rechazar la personaría jurídica de Ammar. Consideramos que la estrategia de dilación del Gobierno busca: - Invisibilizar la existencia de una organización de la sociedad que lleva años realizando un sinnúmero de tareas, como proyectos educativos, servicios vinculados con la salud, convenios con las principales universidades de la provincia y una guardería infantil. - Silenciar una voz del debate público, aquella que considera que el trabajo sexual debe ser reconocido como tal; una postura que reconoce décadas de activismo político y de desarrollo teórico. Como todo debate sobre un tema que articula diversos aspectos, coexisten distintas posturas, siendo Ammar una de las principales voces que tiene la peculiaridad de enunciarse en primera persona. Son las trabajadoras sexuales las que hablan sobre sus derechos, sus demandas y su posicionamiento político. - Imponer un concepto restrictivo del bien común. Detrás del desconocimiento de Ammar se juega qué tipo de construcción de lo común queremos, como sociedad, defender. Organizaciones como Ammar construyen otra idea del bien común, una idea incluyente, democratizadora, atenta a las demandas y necesidades reales de la ciudadanía. No un “bien común” abstracto, marcado por el prejuicio y por definiciones formales, sino jugado en el tejido de la vida colectiva, hecha de cuerpos, de necesidades y de posibilidades reales. En esa idea del bien común, la sexualidad—que incluye la reproducción, la vida familiar y tantas otras dimensiones— tiene una importancia central. Democratizar la sexualidad es dar un paso para una reconstrucción genuina del bien común. - Defender una postura antidemocrática. Éste es también un debate sobre cuán democráticos queremos que sean nuestros gobiernos. La sociedad civil, las ONG, los movimientos sociales son un componente imprescindible y una fuerza democratizadora. Así lo pone de manifiesto la historia de los derechos ciudadanos ya que, salvo excepciones, los derechos civiles, políticos, sociales y también los sexuales han sido el resultado de una sociedad movilizada presionando al Estado. Deslegitimar a Ammar es, también, pensar que una democracia se construye sin las voces plurales y disidentes que son, precisamente, las que corren constantemente los límites de lo político. Finalmente, pretender borrar a Ammar, silenciar voces de un debate crucial o negar el reconocimiento a una organización que lleva años de activismo es, sin dudas, un acto de fuerte autoritarismo. No hay que coincidir con lo que las organizaciones defiendan para apoyar su reconocimiento, simplemente se requiere de una mirada democrática que entienda que el derecho a expresarse, a demandar, a mostrar nuestra hipocresía como sociedad no puede ser cercenado.


 *Red por el Reconocimiento del Trabajo Sexual.

viernes, 7 de marzo de 2014

Volante 8 de Marzo en Còrdoba, Argentina

Compartimos volante que serà repartido masivamente este 8 de marzo en la movilización organizada en la Ciudad de Córdoba.

lunes, 3 de febrero de 2014

AMMAR Córdoba repudia la inacción de la justicia ante el secuestro de Natalia Suarez

Hoy lunes 03 de febrero en el CISPREN Ammar dio una conferencia de prensa junto a Natalia y sus familiares. Estuvieron acompañando la CTA Córdoba, miembros de la Red por el Reconocimiento del Trabajo Sexual y diferentes espacios políticos y medios de comunicación.
                Natalia Suarez, trabajadora sexual, estuvo desaparecida durante 6 días, durante los cuales sus familiares y miembros de AMMAR buscaron incansablemente el accionar de la justicia. Ante la ausencia de respuestas, por sus propios medios emprendieron su búsqueda hasta hallarla golpeada e inconsciente. Recién, y a causa de la denuncia pública realizada por esta organización, el Jefe de la Policía convocó mañana a una reunión para interiorizarse de lo sucedido.
En la conferencia de prensa tanto AMMAR como Natalia y sus familiares repudiaron la inacción, el mal trato y la discriminación por parte de la justicia y la policía. Eugenia Aravena, secretaria general de AMMAR, denunció que la criminalización del trabajo sexual lo hace clandestino y deja a las trabajadoras sexuales en un estado de vulnerabilidad permitiendo que desaparezcan, que sean violentadas. Agregó que esto sucede no sólo por la inacción sino por la complicidad de la justicia.
En este sentido, desde la Red por el Reconocimiento del Trabajo Sexual, repudiamos y denunciamos:

-           La inacción policial de la Unidad Judicial N° 22 de Barrio Chateau Carreras por haberse negado a tomar la denuncia de la desaparición y secuestro de una mujer
-          La discriminación, maltrato e inacción de la Unidad Judicial de Alta Gracia (que es la misma división de Trata de Personas) que se negó a tomar la denuncia, ignorando y ocultando las pruebas y los reclamos de lxs familiares, obstaculizando la búsqueda de Natalia Suárez. Además, denunciamos la violencia física y psicológica ejercida por esta unidad hacia lxs familiares de la víctima.
-          El abandono de personas que se produjo de parte del estado hacia una trabajadora, quedando en manos de AMMAR y de sus familiares la búsqueda de Natalia Suárez.
-          La complicidad del estado con las redes de trata y explotación
-          La invisibilización mediática que discrimina a las trabajadoras sexuales, ocultando los verdaderos casos de víctimas de trata y naturalizando las situaciones de violencia cuando se ejerce sobre las trabajadoras.
-          La ausencia del comisario Zárate de la División de Protección de las Personas que no atendió los reiterados llamados de familiares de Natalia y que, hasta el día de hoy no ha dado respuestas.
-          La ausencia de la secretaria de Trata, Amelia Chióffalo que, sólo tras la denuncia pública realizada el día de hoy en la conferencia de prensa se comunicó con la organización para acompañar a Natalia y su familia


Retomamos lo expresado por Natalia Suarez durante la conferencia: “no me siento mal por haber sido una trabajadora sexual porque yo con eso le doy de comer a mis hijos y los crié con eso, no tengo vergüenza de eso. Sí tengo vergüenza de la Justicia que tengo y el país donde vivo, porque yo vivo en un país con democracia, y sin embargo durante siete días estuve vulnerable, nadie estuvo al lado mío, nadie me ayudó. Después de todo lo horroroso que viví en esos días no tengo ganas de matarme, no me quiero morir, quiero seguir peleando y voy a luchar por mis hijos. O sea que cualquier cosa que me pase a mí, mi integridad física, depende de la justicia de Córdoba y cualquier cosa que les pase a mis hijos, a mi familia va a recaer sobre ellos. Y hoy voy a salir a la calle con la frente en alto y la semana que viene voy a seguir con mi trabajo porque es de lo que yo viví toda mi vida y yo con eso le doy de comer a mis hijos”.

Ante esto, exigimos:

-          El inmediato cumplimiento de los deberes de la justicia para que este hecho no quede impune
-          La condena a los autores intelectuales y materiales del hecho
-          La condena a los policías y funcionarios cómplices que desoyeron los reclamos e ignoraron las pruebas de los familiares y de AMMAR
-          El cese de la persecución y discriminación de parte del estado hacia las trabajadoras sexuales

LOS DERECHOS DE LAS TRABAJADORAS SEXUALES TAMBIÉN SON DERECHOS HUMANOS

AMMAR Córdoba
Red por el Reconocimiento del Trabajo Sexual

lunes, 6 de enero de 2014

Derechos de las mujeres al trabajo…sexual. Por Beatriz Preciado




Fabricación y venta de armas: trabajo. Dar muerte a alguien aplicando la pena capital: trabajo. Torturar un animal en un laboratorio: trabajo. Frotar un pene con la mano hasta provocar una eyaculación: ¡crimen! ¿Cómo comprender que nuestra sociedad democrática y neoliberal se rehúsen a considerar los servicios sexuales como un trabajo? 

La respuesta no debe buscarse de lado de la moral o de la filosofía política, sino más bien en la historia del trabajo de las mujeres en la modernidad. Excluidas del dominio de la economía productiva en nombre de una definición que las convertía en bienes naturales inalienables y no comercializables, los fluidos, los órganos y las prácticas corporales de las mujeres han sido el objeto de un proceso de privatización, de captura y de expropiación, que se confirma actualmente con la criminalización de la prostitución.
Tomemos un ejemplo para comprender este proceso: hasta el siglo XVIII, numerosas mujeres de clases obreras ganaban su vida vendiendo sus servicios en tanto que nodrizas profesionales. En las grandes ciudades europeas, más de dos terceras partes de los hijos de las familias aristocráticas y burguesas urbanas, fueron amamantados por nodrizas.
En 1752, el científico Carl Von Linné publica el panfleto “la nodriza madrastra” (La Nourrice marâtre), en el cual exhorta a cada  mujer a amantar a sus propios niños para “evitar la contaminación de razas y clases” por la leche, y exige a los gobiernos prohibir, en beneficio de la higiene y del orden social, la práctica del amamantamiento por otra persona. El tratado de Linné, conllevará a la devaluación del trabajo femenino en el siglo XVIII y a la criminalización de las nodrizas. La devaluación de la leche sobre el mercado de trabajo, se acompaña de una nueva retórica en torno al valor simbólico de la leche materna. La leche, representada como un fluido material a través del cual se transmite el vínculo social nacional de la madre al hijo, debe ser consumido en la esfera doméstica y no debe ser más un objeto de intercambio económico.
Fuerza de trabajo que las mujeres proletarias podían poner en venta, la leche se vuelve un precioso líquido biopolítico a través del cual fluye la identidad racial y la nacional. La leche deja de pertenecer a las mujeres para pertenecer al Estado.  Un triple proceso se consuma: devaluación del trabajo de las mujeres, privatización de los fluidos, el confinamiento de las madres al espacio domestico.
Una operación similar se está implementando con la extracción de las prácticas sexuales femeninas de la esfera económica. La fuerza de producción del placer de las mujeres no le pertenece: ella pertenece al Estado –es por eso que el Estado se reserva el derecho de poner una multa a los clientes que hacen uso de esta fuerza, cuyo producto debe restituirse únicamente a la producción o a la reproducción nacional. De la misma manera que la leche, las cuestiones de inmigración y la identidad nacional, están en el centro de las nuevas leyes contra la prostitución.
La prostituta (migrante, precaria, cuyos recursos afectivos, lingüísticos y somáticos son los únicos medios de producción), es la figura paradigmática del trabajador biopolítico en el siglo XXI. La cuestión marxista de la propiedad de los medios de producción, encuentra en la figura de la trabajadora sexual, una modalidad ejemplar de explotación. La causa primera de alienación en las prostitutas, no es la extracción de la plusvalía del trabajo individual, sino que depende ante todo del no reconocimiento de su subjetividad y de su cuerpo como fuente de verdad y de valor: se trata de poder afirmar que las putas no saben, que ellas no pueden, que ellas no son sujetos políticos ni económicos completamente.
El trabajo sexual consiste en crear un dispositivo masturbatorio (a través el contacto corporal, la lengua y la puesta en escena), susceptible de desencadenar unos mecanismos musculares, neurológicos y bioquímicos, que rigen la producción del placer del cliente. El trabajador sexual no pone su cuerpo en venta, sino que transforma, como lo hacen los osteópatas, el actor o el publicista, sus recursos somáticos y cognitivos en fuerza de producción viva. Como el osteópata, ella/él usa sus músculos, y él/ella realiza una succión con su boca, con la misma precisión que el osteópata manipula el sistema musculo-esquelético de su cliente. Como el actor, su práctica resalta su capacidad de teatralizar una escena de deseo. Como el publicista, su trabajo consiste en crear formas específicas de placer a través de la comunicación y la relación social. Como todo trabajo, el trabajo sexual es el resultado de una cooperación entre sujetos vivos basada sobre la producción de símbolos, de lenguaje y de afectos.
Las prostitutas son la carne productiva subalterna del capitalismo global. El hecho de que un gobierno socialista haga de la prohibición de las mujeres a transformar su fuerza  productiva en trabajo una prioridad nacional, dice mucho de la crisis de la izquierda en Europa.

Beatriz Preciado es filósofa, directora del Programa de Estudios Independientes del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (Macba). Esta crónica se aseguró en alternancia por Sandra Laugier, Michaël Fœssel, Beatriz Preciado et Frédéric Worms.


lunes, 14 de octubre de 2013

Festejamos el primer año de la Red!!!!!▒▌▒▌▒▌▒▌



"ANTES SINVERGÜENZA QUE VÍCTIMA" Murió Gabriela Leitte

http://www.clam.org.br/ES/destaque/conteudo.asp?cod=11152




“Melhor ser sem-vergonha do que ser vítima”, costumava dizer Gabriela Leite. Durante toda sua trajetória no movimento de prostitutas, encerrada no último dia 10 de outubro em virtude de um câncer, Gabriela atuou em benefício dos direitos, da autonomia e da dignidade das trabalhadoras sexuais, mobilizando de maneira pioneira um segmento da população desde sempre marginalizado por discursos morais e religiosos.
A ativista nasceu em 1951 em São Paulo, em uma família de classe média. Estudou sociologia, tendo optado pela prostituição primeiro na cidade natal e, posteriormente, em Belo Horizonte e no Rio de Janeiro. Nos anos 1980, iniciou uma mobilização de alcance nacional através de encontros nacionais da categoria. Sobretudo nessa década, por causa do surgimento de Aids, Gabriela representou uma figura importante para os direitos sexuais das profissionais, apresentando o direito à saúde como inalienável. Lutou, nesse sentido, pela cidadania das prostitutas, diante de uma doença que trazia o rótulo discriminatório contra minorias sexuais, os chamados “grupos de risco”.
Gabriela constituiu um marco para a resposta brasileira ao HIV/Aids – resposta esta que seria internacionalmente reconhecida anos mais tarde –, mobilizando discursos contra representações que associavam a doença a grupos sociais específicos. A ideia de prostituição que ela defendia não passava pelo estereótipo da vitimização. De acordo com ela, compreender as “putas” – ela não se incomodava com a nomenclatura – como vítimas era deslegitimar o trabalho sexual. Era também uma forma de discriminação. Por isso, achava melhor ser considerada “sem vergonha”.
Tal compreensão desdobrou-se em inúmeros projetos. Nos anos 1990, fundou a ONG Davida, cujo objetivo inclui estimular o protagonismo social, reduzir as vulnerabilidades da categoria e promover esforços em nome de direitos e benefícios legais. Em 2005, criou a grife Daspu, voltada para a produção de roupas e coleções que financiassem projetos para as prostitutas.
A trajetória de Gabriela colocou as trabalhadoras sexuais na agenda política nacional. Ainda que os estigmas permaneçam, as mobilizações e iniciativas firmaram um espaço de defesa e promoção de direitos. Em 2009, lançou o livro “Filha, mãe, avó e puta”. Em 2010, foi candidata à deputada federal. Embora não tenha sido eleita, sua história faz parte do Congresso Nacional. Tramita na Câmara dos Deputados o projeto de lei 4.211/2012, de autoria do deputado Jean Wyllys, que busca regulamentar a profissão, reconhecida pelo Ministério do Trabalho, mas, na prática, carente de benefícios e direitos que outras profissões possuem.
O projeto, batizado de Lei Gabriela Leite, define a prostituta como pessoa maior de 18 anos que presta serviços sexuais, voluntariamente, mediante remuneração. Regulamenta também as casas de prostituição, criminalizadas pelo atual código penal brasileiro; estabelece uma aposentadoria especial para a categoria e define exploração sexual.
O projeto constitui um instrumento importante no atual cenário brasileiro, no qual forças religiosas conservadoras e dogmáticas se esforçam para barrar e retirar direitos no campo da sexualidade. Tem sido recorrente, no plano das representações, a associação entre prostituição e exploração/tráfico. São coisas diferentes, conforme Gabriela Leite sempre deixou claro. A prostituição, para ela, era um trabalho digno, não uma imposição ou um fardo moral.
Leia abaixo homenagens a Gabriela Leite.
Publicada em: 14/10/2013